La Historia de Cáritas Cusco

La Confederación Mundial Cáritas Internacional fue fundada en Roma en 1950, luego de la II Guerra Mundial, por católicos de Alemania, España e Italia encabezados por Monseñor Montini (posteriormente el Papa Pablo VI), para trabajar por la justicia social mediante la caridad. Su nombre, proviene de la Primera Epístola de Juan, Capítulo IV, Versículo 8, en las Sagradas Escrituras, de la frase “DEUS CHARITAS EST” que significa Dios es amor.

Cáritas llega a América Latina entre los años 1955 y 1963, creadas por sus respectivo Episcopados (hoy en día Conferencias Episcopales Nacionales) con estímulo del Primer Secretario de Cáritas Internationallis, Monseñor Carlos Bayer. Monseñor, en una gira por el continente mostró a los obispos locales, con el favor de las Nunciaturas, la necesidad de esa creación. Figuraron entre las primeras, Cáritas del Perú y Cáritas Chile.

En 1959 Monseñor Juan Landázuri Ricketts, Arzobispo de Lima y Primado del Perú; asumió la presidencia, con la denominación de Cáritas del Perú.

En el Cusco, la historia de Cáritas Cusco se inicia después del terremoto de 1950 cuando  la Iglesia Católica comprendió la necesidad de brindar apoyo a los damnificados. Años más tarde, al ser su presencia reconocida en las comunidades campesinas cusqueñas, se logró recaudar apoyo también de organizaciones internacionales.

En esos primeros años, las acciones de Cáritas Cusco estaban principalmente orientadas a proveer de ropa, alimentos y medicinas a personas que lo necesitaran según lo refirió Mons. Ángel Mayorga Mellado. Sin embargo, se determinó que era indispensable lograr mayor participación de la población y que ya no se tratase sólo de “beneficiarios” sino que ellos mismos se convirtieran en actores del cambio que se daba en sus comunidades, para que dejasen de ser vistos como marginados y poco productivos.
Cáritas Cusco recogió testimonios  de las alegrías reflejadas en los rostros de los  niños, hombres y mujeres quienes llenos de esperanza y de fe, celebran la consecución de un objetivo o una meta trazada reconociendo el aporte solidario que permitió mejorar sus condiciones de vida.

En una segunda fase Cáritas Cusco realizó un diagnóstico situacional de su accionar y es a la luz del concilio vaticano que inicia trabajos de organización, formación y planificación; destacando la importancia de la participación  de las comunidades con las que se trabajaba.

Cáritas Cusco, amplió sus fronteras de intervención a zonas de extrema pobreza, a sectores con muy pocas oportunidades y que a falta de ellos, se sumergieron en un mundo sin mayores expectativas, Cáritas Cusco fue la luz de esperanza en esas zonas.  Las comunidades más alejadas de Acomayo, Paruro, Paucartambo y Quispicanchi, fueron los sectores donde se priorizó la  labor de Cáritas Cusco en su tercera fase. Se buscó el desarrollo de potencialidades familiares, creación de empleos temporales y permanentes. En la actualidad se trabaja directamente con organizaciones comunales, que de acuerdo a sus necesidades de desarrollo son fortalecidos en diferentes áreas: organización, salud alimentaria, derechos humanos, etc. de la mano con Cáritas Cusco.

Nuestro logo: La cruz en llamas

Nuestro logo, utilizado por las Cáritas de todo el mundo simboliza el amor de la iglesia católica que se irradia a todo el mundo, sea o no católico, porque el amor que Dios nos tiene no hace distinciones.

El color rojo simboliza el amor, la fuerza y la pasión con la que este amor se hace presente en la vida de las personas.

Las llamas, simbolizan el fuego y también la luz que se abre paso hasta en la oscuridad más profunda, así como en nuestro departamento se abren paso la ayuda y la solidaridad hasta en las comunidades donde no hay más esperanzas que las que otorga Cáritas.