NUESTRO ÁNGEL, FLOR DE MARÍA

En Febrero de este año, en un evento organizado por Cáritas Cusco en su local, la sonrisa de una niña de 16 meses de vida llamó la atención de todos, era dulce, limpia y se la dedicaba a todos los que se acercaban a ella. Su nombre: Flor de María Suma Quispe. Era hija de María y Rubén, campesinos muy humildes de la comunidad de Chacabamba, provincia de Paucartambo, Región de Cusco. Tenía una hermana de 15 años que la quería muchísimo y cuyo anhelo era verla crecer, pues a su edad, la veía como a su engreída. Poco tiempo después de que la niña estuvo en Cáritas con su salud intacta, sus padres notaron que tenía un tumor en el ojo derecho que crecía rápidamente. Preocupados, la llevaron al Centro de Salud de Huancarani de donde la transfirieron al Hospital Regional para su diagnóstico y tratamiento. Pocas semanas después, aún sin tener la certeza de cuál era la enfermedad que minaba la salud de su hijita, y viendo que otros tumores estaban afectando todo su cuerpo, acudieron a Cáritas Cusco a pedir ayuda, que fue posible gracias a la contribución de la Shaley & Donald Rubin Foundation. A través de Cáritas Cusco, Florcita fue atendida en la Clínica San Juan de Dios y tras pasar la consulta se decidió internarla en el Hospital Regional y luego trasladarla al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas en Lima, pues las tumoraciones eran cancerígenas a primera vista. Este diagnóstico y el traslado fueron refrendados por médicos de la Clínica Mac Salud y ABC Prodein. Una vez en Lima, y tras pasar varios análisis que no dieron esperanzas a los padres de Flor, ella dejó de existir a pesar de los esfuerzos de los médicos. La niña cuya sonrisa inspiro tanto cariño en Cáritas Cusco, fue velada en nuestro local y sepultada en la tierra que la vio nacer.